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ADAPTACIÓN DE LOS ENTORNOS VIRTUALES A LOS ESTILOS COGNITIVOS DE LOS ESTUDIANTES: UN FACTOR DE CALIDAD EN LA DOCENCIA VIRTUAL
VIRTUAL ENVIRONMENTS ADAPTATION TO COGNITIVE STYLES OF THE STUDENTS: A QUALITY FACTOR ON VIRTUAL TEACHING Mª Esther Del Moral Pérez
Resumen. En un intento de lograr la máxima eficacia
en los procesos formativos "online" se han enunciado ciertos
indicadores de calidad orientados, en la mayoría de las ocasiones,
a perfeccionar el diseño de los entornos y a estructurar los contenidos
de modo que se ajusten a los criterios de usabilidad, accesibilidad y
adaptabilidad enunciados por Nielsen (2000). Sin embargo, un paso más
allá se centra en analizar dichos entornos con el fin de generar
unos espacios que respondan a las necesidades reales de los potenciales
usuarios, es decir, determinar "a priori" sus estilos de aprendizaje
para que la adaptación a sus propios esquemas cognitivos propicie
un marco idóneo para la autoformación.
In an attempt to obtain the maximum effectiveness
in the formative processes "online" certain oriented indicators
of quality have been put forward, in most occasions, to improve the design
of the surroundings and to structure the contents so that they adjust
to the usability, accessibility and adaptability criteria enunciated by
Nielsen (2000). Nevertheless, a further step focuses on analyzing these
surroundings in order to generate spaces that respond to the real necessities
of the potential users, that is to say, to determine "in advarse"
their styles of learning so that the adaptation to their own cognitive
schemes favours a suitable frame for the autoformation. 1. Introducción. El escenario en el que se implementa una acción formativa en la enseñanza presencial, adquiere poca relevancia ya que el énfasis descansa, sobre todo, en la transmisión de la información independientemente del lugar donde ésta se lleve a cabo. Sin embargo, en la teleformación el entorno a través del cual se desarrollan los contenidos didácticos cobra máximo interés, debido a la influencia que estos escenarios pueden ejercen sobre los procesos cognitivos. En este sentido, cabe señalar que existen toda una serie de factores que van a determinar la calidad educativa de estos entornos, como medios para alcanzar el éxito formativo de los estudiantes. Puesto que el predominio de un espacio con unas características determinadas, pueden beneficiar el aprendizaje de aquellos discentes que cognitivamente mejor se adapten a sus peculiaridades. Estos criterios de calidad responden a una serie de principios que engloban todos aquellos aspectos que deben ser considerados a la hora de evaluar los entornos formativos, con el objetivo de llevar a cabo una adaptación pedagógica de los mismos en función de las características individuales de los estudiantes:
Con estas premisas elaboramos el siguiente documento, ofreciendo un conjunto de indicadores que consideramos repercuten poderosamente en la calidad de los entornos virtuales de aprendizaje, y por consiguiente, en el éxito académico de aquellos estudiantes cuyos estilos de aprendizaje mejor se ajusten a las particularidades de dichos escenarios.
2. Claves para el éxito de la formación virtual. Existe una gran variedad de estudios que pretende ofrecer toda una serie de claves orientadas a evaluar un proyecto de formación virtual. Nosotros presentamos los siguientes, estimando que abarcan los factores nucleares que deben de ser considerados en el proceso de teleformación:
- Explicitar "a priori" los objetivos de aprendizaje
que van a constituir las metas formativas a alcanzar por los estudiantes. Nuestra preocupación se ha centrado en intentar diseñar unos entornos adaptados a los estilos cognitivos de los estudiantes, por entender que esto se halla en relación directa con los resultados académicos, y por ende con la calidad de la docencia virtual (Del Moral; Villalustre; Suárez; Paz y Barrio, 2003). Los sistemas de teleformación ofrecen numerosas posibilidades en relación al diseño pedagógico, puesto que permiten en mayor medida, adaptar el proceso formativo a los estilos cognitivos de los estudiantes, facilitando, de esta manera, los mecanismos de adquisición, almacenamiento y reutilización de la información. Al mismo tiempo, entendemos que mediante el diseño instruccional debemos proporcionar a los estudiantes experiencias y ambientes de aprendizaje contextualizados a través de los cuales se lleve a cabo una adquisición de conocimientos y habilidades que suscite la aplicación de los mismos en situaciones semejantes. De ahí que, tanto con las actividades propuestas, como con los objetivos, los estudios de casos, los problemas enumerados, etc.,..., se ha pretendido generar un espacio para potenciar los aprendizajes significativos, de modo que su realización implicará una extrapolación de dichos aprendizajes a experiencias similares.
La presentación de la información en los entornos virtuales de aprendizaje, debe atender a los principios de usabilidad, accesibilidad y adaptabilidad, como mecanismo para facilitar la visualización de los contenidos didácticos. Para Nielsen (2002), la usabilidad se centra en ofrecer productos que faciliten al usuario su incursión en el espacio virtual. Para ello, se debe atender a una serie de elementos que hagan del entorno formativo un escenario atractivo que propicie la permanencia del estudiante en el mismo:
En relación a la accesibilidad, ésta "consiste en hacer el medio informático y los recursos de Internet útiles para todas las personas, tengan o no discapacidad" (Toledo Morales, 2002). Facilitar el acceso a la información a todos los estudiantes, debe de ser nuestro objetivo principal cuando diseñamos nuestras asignaturas. Para ello, debemos efectuar un somero repaso de todos los recursos que ofrecemos, para determinar en qué medida pueden ser empleados por aquellas personas que tienen algún tipo de dificultad. Estrechamente relacionado con los principios expuestos hasta el momento, nos encontramos con la adaptabilidad, la cual se centra en la adecuación estética de los escenarios a las características de los estudiantes, con el objetivo de ofrecerles un entorno de aprendizaje legible, amigable, de fácil manejo que contribuya positivamente a facilitar su proceso formativo. 2.3. La interactividad Los escenarios formativos deben permitir al usuario tener
un dominio absoluto no sólo de los materiales, sino también
del entorno formativo. En este sentido, la interacción en la formación
en red, debe propiciar la interrelación entre:
Para ello, debemos ofrecer un sistema de navegación accesible e intuitivo que permita al estudiante interactuar libremente con el entorno y los materiales elaborados y recogidos en éste, de tal manera que, el discente pueda acceder y profundizar en los contenidos de la asignatura con mayor facilidad. 2.4. Herramientas de comunicación y colaboración. La formación basada en la red, ha dado origen a la aparición de nuevas formas de comunicación, a través de las cuales surgen nuevos recursos que hacen efectivo el acercamiento entre los participantes de una acción formativa a distancia, creando nuevos canales de comunicación y colaboración:
Mediante las diferentes herramientas de comunicación,
es posible facilitar el intercambio de información y la participación
activa de los discentes, ya que pueden servir para desarrollar diferentes
acciones formativas encaminadas a generar un trabajo colaborativo, potenciando
con ello, las habilidades socio-afectivas entre los estudiantes (Del Moral
y Villalustre, 2003). Durante el desarrollo de la acción formativa, el tutor debe efectuar un seguimiento exhaustivo del progreso en el aprendizaje de cada estudiante, aprovechando todos los recursos que las plataformas destinadas a la docencia ofrecen. Mediante este seguimiento el docente podrá obtener información muy valiosa a cerca de:
Con la información recabada a través de estos mecanismos, el tutor adquiere un conocimiento individualizado de la trayectoria seguida por sus estudiantes, que le permite, no sólo valorar la eficacia de la presentación de los contenidos sino también del diseño del entorno formativo (interfaz, mapa de navegación interno, organización y estructura, etc.,...). 2.6. Prácticas evaluativos La teleformación provoca cambios no sólo en
los espacios en los que transcurre la acción instructiva, sino
también en los paradigmas que sustentan el proceso formativo englobando,
como parte del mismo, a la evaluación de los aprendizajes.
2.- Prueba General; se centra en la resolución de problemas, tanto a nivel individual como grupal. 3.- Autoevaluación; el estudiante valora el grado de consecución de sus propios aprendizajes. 4.- Evaluación de iguales; serán los discentes quienes valoren los conocimientos, actividades y aportaciones de sus compañeros. 5.- Co-evaluación; la valoración de los aprendizajes adquiridos se realiza conjuntamente entre el docente y los estudiantes. Las prácticas evaluativas deben mantener una coherencia con el resto de elementos del diseño instruccional. Del tal manera, que si efectuamos una modificación importante en el modelo pedagógico, para adaptarlo a los nuevos requerimientos y posibilidades que brinda la formación "on-line", debemos realizar lo propio con los sistemas de valoración de los aprendizajes adquiridos por los estudiantes, como medio para favorecer una enseñanza de calidad. 2.7. El sistema tutorial El papel que el tutor va a desempeñar en los nuevos escenarios de formación, va a ser sustancialmente diferente al que venía ejerciendo en la enseñanza convencional, puesto que ahora deberá desempeñar nuevas competencias que van a determinar el éxito del proyecto de teleformación. En este sentido, el tutor deberá no sólo facilitar el aprendizaje de los estudiantes, sino que también deberá hacer frente a otras tareas, tales como: diseñar los materiales "on-line"; potenciar el trabajo colaborativo; motivar a los estudiante con el fin de evitar que abandonen el sistema de formación; facilitar y potenciar la comunicación entre todos los agentes; proveer a los estudiantes de diferentes recursos didácticos que ofrece la red; etc. De tal manera, que las nuevas competencias asignadas al docente en los entornos virtuales de aprendizaje pueden resumirse en torno a tres dimensiones fundamentales (Gisbert y otros, 2001):
2.8. Adecuación de contenidos y adaptación a los estudiantes
En este sentido, la formación "on-line" facilita la realización de un ajuste de los entornos virtuales a los diferentes tipos de estrategias cognitivas que emplean los estudiantes durante su proceso formativo. Para llevar a cabo este proceso de adecuación y adaptación es necesario definir en primer lugar, que son los estilos de aprendizaje y que tipología vamos a adoptar para determinar la predominancia de unos sobre otros entre los participantes de un curso "on-line". A pesar de la gran variedad de definiciones que se agrupan en torno al término "estilos de aprendizaje", nosotros nos hemos decantado por la descripción efectuada por Keefe (1998) y recogida por Alonso, Gallego y Honey (1999; 48):
También existe una multiplicidad de tipologías referidas a las diferentes estrategias cognitivas que una persona puede emplear en el transcurso de su aprendizaje. En este sentido, Felder (1996) realiza un resumen de las principales modalidades cognitivas elaboradas por diferentes autores: The Myers-Briggs Type Indicator (MBTI)
Como podemos constatar, las diferencias existentes entre aquellos sujetos con diferentes estilos de aprendizaje son considerables. Puesto que todos ellos, poseen características individuales que configuran una forma de aprender, que puede verse condicionada por las peculiaridades de un entorno formativo concreto. Así, los estudiantes con un estilo cognitivo predominantemente activo, se sienten más cómodos en sus aprendizajes cuando los escenarios instructivos son más flexibles y abiertos a posibles modificaciones. En el caso de los alumnos con un estilo reflexivo, necesitan que los entornos virtuales les propicien suficiente información, a través de diferentes enlaces hipertextuales, que provoquen la reflexión y el análisis sobre los contenidos presentados en el material. Los estudiantes pragmáticos, buscan en la formación "on-line" la posibilidad de efectuar una aplicación práctica de los conocimientos adquiridos, por este motivo, debemos diseñar unos espacios capaces de posibilitar la realización de demostraciones, de presentar ejemplos prácticos, etc, ...,. Por último, los discentes con una predominancia en un estilo cognitivo teórico, otorgan una gran importancia al análisis de conceptos, teorías, leyes, etc.,..., por lo que en la elaboración de los entornos virtuales debemos hacer especial hincapié en la presentación y organización de los contenidos teóricos presentados al estudiante. 3. Conclusiones. Es necesario, a la hora de diseñar e implementar una acción formativa a través de Internet, tener en cuenta toda una serie de factores que pueden condicionar el éxito del proyecto, pues de éste va a depender directamente la calidad de la tele-enseñanza. Así, aquellos estudiantes que hayan asistido a un curso "on-line", con unos resultados formativos y evaluativos satisfactorios tenderán a repetir la experiencia, puesto que la enseñanza recibida ha sido beneficiosa, acorde con sus expectativas iniciales, y gratificante. Directamente relacionado con el éxito en los resultados académicos, y con la continuidad de los discentes en la enseñanza virtual, se encuentra la adecuación de los entornos formativos a los estilos cognitivos de los mismos. En este sentido, es necesario determinar y valorar las diferentes estrategias de aprendizajes que emplean los estudiantes virtuales para determinar, cuáles son las características más idóneas que deben adoptar los espacios de teleformación, aquí nos hemos atrevido a enunciar algunos.
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